martes, 13 de septiembre de 2016

El campo y los momentos desestructurados nutren la estructura del ser humano.

Septiembre 6 de 2016

Hoy fue un día importante. Uno de esos días en los que una dificultad se convierte en una gran oportunidad. Camilo, uno de los apoyos pedagógicos de Bhai no pudo venir a la sesión que tenían programada. Me envió las actividades por si yo quería hacerlas y al solo invitarme a tratar de hacerlas disparó en mí la confianza de poder hacerlas. Así que dispuse un momento de silencio y me senté con el, un poco nerviosa, debo aceptarlo. Al comienzo empezó a resistirse y a querer hacer lo que el quería hacer, diferente a lo que yo le estaba proponiendo. Pero tuve la fortaleza de romper esa inercia que te hace sacar excusas y aceptó de muy buena gana trabajar. Trabajamos más o menos una hora y media, con toda la disposición del caso. En un momento una parte de una actividad no le entusiasmó y entonces yo cedí para no hacer esa parte de la actividad pero sí lograr el objetivo final. Lo logramos muy bien. Consistía en dibujar unas figuras que el estaba viendo en el papel.
Por qué es tan importante para mí este evento? El que Bhai haya aceptado trabajar conmigo durante un rato prolongado? Porque nos abre las puertas a otra forma de trabajo en donde no dependemos tanto de personas externas sino que el trabajo afín con las metas que tenemos establecidas lo podemos hacer aquí en casa sin una cantidad desmesurada de recursos. No solo eso sino que al final, nadie como nosotros conocemos mejor a Bhai y por eso tendremos las mejores herramientas para propiciar su desarrollo y realización como persona. Porque mejore que nadie conocemos sus fortalezas y sus debilidades, sus aficiones, sus gustos y sus aversiones. Su manera de sentir todo lo que lo rodea. Con este evento de hoy siento que empieza una nueva etapa para mí en mi papel de miembro del equipo de trabajo de Bhai. Porque ya sabiendo que el sí tiene la disposición si yo le se presentar las actividades, tendré la fuerza para planearlas y llevarlas a cabo. Y aunque suene sencillo hacerlo había algo que siempre me frenaba (creo que era el miedo a que Bhai no quisiera y se frustrara y le causara un rechazo hacia ese tipo de trabajo). Haber logrado eso hoy es como si me hubieran quitado el freno de mano mientras andaba a 60 km/h .

Septiembre 13 de 2016
Estos días han sido de éxito trabajando con Bhai. Cada vez lo veo más dispuesto.
Hemos estado haciéndonos masajes (ellos se hacen entre ellos y yo les hago a ellos también) y lo veo más centrado y más tranquilo. Y de Noe ni hablar. Está dulce como la miel. Creo que la persona que está con el este año como profesora le ha sentado de maravilla. Está tranquilo, seguro de sí, explorador, amable y más empático. Tiene menos momentos de desespero y rabia y está más paciente con su hermano. Noto un verdadero cambio muy positivo. Eso me tiene feliz.

Como he contado en varias ocasiones en este blog, todos como familia necesitamos de lso momentos desestructurados que nos ofrece el campo. Los fines de semana todos anhelamos ese momento en el que cada quien pueda ocuparse de sus cosas para hacer con las manos (yo cocino, juanca ve sus abejas y trabaja en lo que haya que hacer en la finca, Noe ayuda a juanca con labores reales de adulto en las que él pueda ayudar y jugando juegos simbólicos con su amiga Valentina y Bhai pasa de un animal a otro, de una guarida a otra consintiendo y atendiendo a los gatos, perros, caballos, conejos, gallinas y vacas. La semana pasada Bhai propuso hacer un plan de aventura todos juntos a la laguna para remar. Organizó el picnic para comer al otro lado de la laguna. En una canasta de picnic metió mermelada y queso para el, miel y pan para Noe, agua para la mamá y cerveza para el papá. Hicimos todo el viaje hasta el otro lado de la laguna y en algunos lugares lo sobrecogía el miedo del movimiento de la canoa pero el solo se tranquilizaba. Al llegar a la orilla, decía: "me dio miedo pero pude enfrentarlo y lo superé." Hablamos muchos sobre los miedos y como estaba bien sentirlos para poderlos observar, enfrentarlos y superarlos. Noe también estaba con miedo del agua y de la gran laguna helada y la satisfacción de los dos de haber enfrentado y superado su miedo se les veía en el brillo de los ojos y en la sonrisa. Pasamos felices en la aventura familiar que pudimos hacer gracias a un papá que se le mide a todo y que sabe tantas cosas. El organizó la llevada de la canoa y nos enseñó a todos cómo movernos y cómo remar para no correr el peligro de voltearnos. Nos dijo qué hacer en caso de voltearnos y nos dio un salvavidas a cada uno. Eso hace que enfrentar los miedos sea más fácil: contar con los equipos y el conocimiento para ir seguros y para poder medir los riesgos. Me parece que Juanca es un aventurero muy sabio e inteligente que siempre, siempre pone por encima de cualquier cosa la seguridad. Y así es muy rico hacer cualquier plan. Gracias Juanca.
Pongo aquí algunas fotos y videos de esos momentos desestructurados que tanto nos nutren como familia.



atardecer en el bosque 
exploración en la laguna

conociendo a los gatitos

al otro lado de la laguna

en su visita a los caballos

En la laguna